artista y poeta italo argentino contemporáneo
Gladys Sica
vanguardia artística - poética - surrealismo

 

Entrevista a Gladys Sica

 

"poeta italo argentina y artista visual"

por Sashinka Gorguinpour www.i-racconti.com (20.11.2007)

Gladys Sica, individual y lectura poética, "Villa Casati Stampa di Soncino", Milan, 2007.

Sashinka Gorguinpour
1. Escribes para vivir o vives para escribir?

 

 

Gladys Sica.
Podría decir que escribo para vivir más a fondo ciertos estados o eventos, es un camino personal, uno de los tantos modos para recoger matices o sentidos escondidos.
En realidad todas las consideraciones son hechas posteriormente, porque en el nacimiento existe una espontaneidad, un hacer y nada más.
En el momento que llega el impulso de escribir siempre se vuelve algo irrefrenable, irracional, sin tiempo para pensar, y no se puede hacer otra cosa.
No es algo que busco, es algo que me busca de alguna manera, y que mientras lo estoy realizando siento que estoy haciendo la cosa justa, que se reordenan los trozos de un cielo mayor, que estoy dentro un punto de fuerza y de armonía con el universo.

2. Quanto è importante leggere per chi si diletta nella scrittura?

 

G. S.
Leer forma parte del equipaje técnico de conocimientos necesarios, en un primer tiempo seguramente es imprescindible para aprender a dar forma a lo que está por nacer, para entender cómo funciona este universo incesante de palabras y silencios.
Luego cuando los códigos básicos han sido adquiridos y uno ya está inmerso en ese mundo específico –en este caso el mundo de la escritura- se entra de lleno en la magia del proceso creativo.
Cómo funciona esta alquimia que permite que una obra sea útil también a otros, qué cosa la hace saltare desde un tejido individual o de la esfera del yo a una perspectiva de más amplio respiro? Non creo que haya una receta, no sé si existe una justa mezcla.
La motivación o la “inspiración” puede venir de mil ángulos de la vida: de la particularidad de una situación, de una especial visión, de una intuitiva percepción, del sonido de una palabra, de textos procreadores de otros textos.

3. Cosa leggi di solito? E di insolito?

G. S.
Sono molto eclettica da sempre, in tutto. All’inizio della mia formazione c’era una predominanza di letture di poesie –soprattutto di poeti surrealisti argentini e francesi- e di saggi di ogni tipo, libri di ricerca spirituale, di filosofia, d’arte, di anti-psichiatria.
La passione per i romanzi o le biografie sono arrivate tardivamente, ragione per la quale alcuni gioielli li ho letti in ritardo come ad esempio “Pedro Paramo” del messicano Juan Rulfo o “No habrá más penas ni olvido” dell’argentino Osvaldo Soriano.
Uno degli ultimi libri letti è stato “Budapest”, un romanzo che mi ha sorpreso molto di Chico Buarque, il bravissimo cantautore brasiliano. Una storia di doppia identità, doppia lingua, doppia vita raccontata con vitale attualità.
La prosa tagliente e lucida del portoghese José Saramago mi ha accattivata con “Il vangelo secondo Gesù”, “Cecità”, “L’anno della morte di Ricardo Reis”, insieme alla prosa profonda e poetica di Erri De Luca con “Aceto, arcobaleno”, “Non ora, non qui”, la scoperta della prosa cangiante e colta di Alessandro Baricco con “Oceano Mare”, “Castelli di rabbia”, “City”.
In questo momento sto leggendo “La mia strada è la tua strada” primo volume delle meditazioni sul vivere dell’indiano Krishnamurti, uno sguardo personalissimo e innovatore sui nostri processi mentali e sui condizionamenti subiti dalla nostra società, un maestro che ho scoperto ai 16 anni.

4. Quando hai cominciato?

G. S.
Scrivere in me non è stato il frutto di una scelta cosciente, è stato piuttosto qualcosa che ho trovato già all’interno della mia vita.
Nella mia preistoria furono le composizioni a tema nella scuola elementare, i momenti con un foglio assaporati, in solitudine, come una grande avventura dall’infanzia. A dodici anni facevo parte di un gruppo che si riuniva e leggeva in due caffè storici di Buenos Aires. Io preferivo García Lorca fra gli spagnoli, Pablo Neruda fra i latinoamericani.
A quindici risposi ad un’inserzione per formare un gruppo di poeti surrealisti su una rivista underground, eravamo tutti minorenni.
Erano anni, gli anni ’70 in Argentina, in cui il surrealismo godeva di un’inspiegabile gloria fra i giovani. In realtà anche la vita era un po’ surrealista ricordo.
Io leggevo e amavo questi poeti, in special modo Rimbaud, Antonin Artaud, l’argentino Enrique Molina. I poeti italiani, inglesi e tutto il resto l’ho scoperto dopo.

5. Quando ne uscirai?

G. S.
Non riesco ad immaginare la mia vita senza questo lavoro con le parole o con le immagini, perché è qualcosa che sempre è stato lì ad accompagnarmi e a sostenermi.
Possono sempre cambiare le modalità espressive -per esempio io prima non avevo mai fatto incursione nella terra del romanzo- o può capitare che ci siano lunghi periodi di parentesi perché le energie vanno apparentemente per altri binari –la pittura, i murales, la scultura, l’incisione- o per determinate situazioni intense che ci toccano vivere nella nostra storia.
A volte le pause o le crisi possono essere più che positive, coprono nuove gestazioni, rinnovate forze.
Alla fine però vedo che tutto torna a rientrare rinvigorito nel fiume creativo, ad arricchire -almeno fino ad oggi- il materiale letterario, artistico.

6. Háblanos de tu acercamiento con el mundo editorial. Lados positivos y negativos.

G. S.
Mi experiencia editorial es muy marginal por el hecho que sólo he publicado a través de concursos, no he ido nunca hasta ahora a buscar un editor.
Los libros publicados son solamente dos, uno con un 1° premio en Milán, el otro en mi ciudad natal de Buenos Aires.
La producción inédita es vasta, con dos antologías poéticas y una novela breve.
Puede ser que la actividad artística paralela haya eclipsado –siempre hablando del ámbito público, no de la íntima creación- la urgencia por publicar y concretizar en la actividad literaria.
No lo sé exactamente, hubo circunstancias muy particulares en mi recorrido, como afrontar la aventura de otra lengua al llegar, recomenzando sola, en el país de mis padres.
El lado positivo de este tipo de libro con los premios es que no pesan económicamente siempre sobre el autor y que un reconocimiento puede abrir una puerta, sobre todo cuando uno arriba desde lejos y es un desconocido para todos.
El lado negativo es el desorden de las antologías publicadas: textos de diversos tiempos se han mezclado, otros del mismo período han quedado afuera, ha sucedido que se ha perdido una cierta secuencia. Un poco para adecuarse a las reglas impuestas por los concursos y un poco por la voracidad acumulada que me hizo aprovechar la oportunidad para dar a luz la mayor cantidad posible de textos, en mi caso.

7. Escribir es un medio o un fin?

G. S.
Creo que esta respuesta esté dentro de la primer respuesta, no?
Para mí, repito, la vida y la obra tienen que reflejarse, marchar juntas aunque no siempre esto sucede.
La vida nutre la obra con una fuerza veraz, pero a su vez la obra nutre la vida modificándola.
Lo mismo sucede con la mirada del lector o espectador que completa el texto, el objeto, la idea con inusitados sentidos.
Es necesario seguir los caminos que sentimos nuestros, todo lo que nos ayuda a vivir mejor, lo que nos permite de comprender más a nosotros y a este mundo extraño que hemos contribuido a crear, lo que nos hace tocar con entusiasmo profundo la vida. Escribir es un buen modo para hacerlo, no el único seguramente.

8. Qué aconsejas a quien quiere emprender este camino?

G. S.
No creo de estar en una posición para dar consejos.
Puedo decir que en mi experiencia he entendido que la cosa fundamental son los reading con la gente, salir del círculo habitual de los “poetas”, abrirse a quien hace totalmente otra cosa y a quien no se conoce en absoluto.
Avanzar con los intercambios de favor con los “amigos” da una íntima frustración y total inseguridad profesional al final.
Aunque los concursos sean óptimo modo de ponerse a la prueba en un principio, creo que encontrar un editor justo –como un galerista en arte- puede hacer mucho por un autor; pero este encuentro hasta hoy no ha sucedido conmigo, realmente tengo que decir que nunca lo he buscado.
Antes o después será necesario hacer en modo que suceda, aunque soy de la idea que ciertas cosas no se pueden forzar, que deben ocurrir en modo natural.

9.Tienes un proyecto entre las manos?

G. S.
En este momento es la novela breve, la primera y única, de la que he hablado en algún punto antes. Para mí que siempre he hecho poesía es toda una novedad este nacimiento.
Pero todavía no me he ocupado seriamente de moverla y publicarla, sé que es un material que puede desorientar un poco, en el sentido que sale del esquema narrativo tradicional, la prosa se torna muy poética en ciertos trozos, non describe tanto los personajes como esa fuerza que existe detrás de ellos y los empuja a hacer, a buscar, a realizar sus sueños.
En este caso el sueño de un viaje, pero se puede extender a cualquier sueño, una reflexión
sobre la libertad íntima que puede transformar un destino.
Espero encontrar la senda justa, tal vez ha llegado el tiempo de buscar un editor.

10. Tienes un sueño en el cajón?

G. S.
Sí, es desde un poco de tiempo que el pensamiento de sumar el uso de cierta tecnología a mi trabajo me asalta. Complementar los textos y las imágenes con el video en particular, o sea producir videoarte o videopoesía, tengo algunas ideas, pero por ahora son sólo esbozos, fragmentos, visiones.
No sé cuándo podrán tomar cuerpo. A veces una idea se vuelve real después de años,
lo importante es no abandonar, no olvidarla, aguardar el tiempo justo o el terreno propicio para sembrarla, para no arruinarla anticipadamente o hacerla envejecer antes de nacer.
Son varios elementos que tienen que confluir, pero el misterio del arte se conserva, al final, siempre inviolado.

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