Gladys Sica
artista y poeta italo argentino contemporáneo

 

Entrevista a Gladys Sica

"Poesía y Plástica, la misma pasión, el mismo fuego"

por Luis Raúl Calvo*

Revista "Generacion abierta" n° 49, Argentina, Setiembre 2007.

http://www.generacionabierta.com.ar

Luis Raúl Calvo
1. ¿Cómo fue tu primer acercamiento con el mundo del arte, qué generó esta vocación?. ¿Qué surgió primero, la literatura o la plástica?

 

 

Gladys Sica.
Esta vocación creció en soledad con rituales que empezaron precozmente. El momento preciso de este encuentro o un acontecimiento determinante que lo generara no lo recuerdo, no sé si existió. Lo que siempre existió es esta compañía, una presencia natural de la poesía y del arte en mi vida, desde cuando cursaba la primaria.
A los doce años formaba parte de un grupo llamado “Niños y jóvenes escritores” que se reunía en el Café Tortoni y Las Violetas, hice con ellos mis primeras experiencias de lecturas públicas.
A los quince años –después de un fugaz y esclarecedor paso por la militancia trotskysta- comprendí, a través de un simple episodio práctico, que el cambio tenía que pasar antes por la conciencia para no quedarse atrapado, con la primera prueba, en el mismo modelo que pretendía superar.
Así entré en un grupo de poetas surrealistas formado a través de una convocatoria publicada en la Revista “Expreso imaginario” en 1975 en la plaza Roberto Art.

L. R. C.
2.Tus estudios artísticos ¿fueron en institutos oficiales o en talleres privados?

 


G. S.
Al final del Bachillerato mi profesora de filosofía me empujaba para proseguir los estudios de su materia, la profesora de literatura esperaba que siguiera Letras.
Profesor de Plástica no tenía ya que en el secundario argentino era sólo una materia de los primeros años, sin horas de historia del arte o fundamentos visuales, programa muy diferente del secundario europeo que tuve oportunidad de conocer enseñando en el liceo científico italiano.
A los dieciséis conocí la filosofía-sicología de Krishnamurti en los encuentros libres de los domingos del parque Rivadavia -antes que la policía viniera a prohibirlos por “atentar contra la familia, la iglesia y el estado”. Allí se intentaba hablar espontáneamente de las ilusiones, de la muerte, los miedos, la libertad. Lo primero que me vino en mente fue la imagen de Sócrates caminando y dialogando en su Grecia entre la gente.
Esto fue decisivo para considerar la carrera formal de Filosofía como un camino abstracto, meramente teórico y además caracterizó todo mi vivir en adelante.
El tema de la mente, de la creación alucinada o simbólica me interesaba desde siempre.
A los diecisiete años yo había leído intensamente a los antipsiquiatras ingleses David Cooper, Laing y Esterson, pero deseché seguir psiquiatría cuando supe que debía pasar primero por toda medicina.
Letras me atraía pero sentía necesidad de algo más vital o corpóreo, del contacto con la materia, así llegué a decidirme, casi por exclusión, por la carrera de Bellas Artes especializada en Escultura.
No, nunca asistí a talleres privados ni adherí a escuelas, tuve una formación bastante ecléctica y traté de moverme en el mundo a 360°.
Preservé la libertad de mi experiencia individual, aunque esto significara también ir más lento y con curvas más tortuosas.

L. R. C.
3. ¿Qué poetas tuvieron ascendencia en tu poesía?

G. S.
Con el grupo surrealista –todos éramos menor de edad leíamos el Manifiesto Surrealista, hacíamos escritura automática- conocí a los surrealistas franceses: Andrè Breton, Paul Eluard, Antonin Artaud, los simbolistas, etc.
En esos años el surrealismo en Argentina, entre los jóvenes, poseía una atracción enorme.
Realmente el primer poeta que tuvo sobre mí una ascendencia visceral fue Arthur Rimbaud. Me sentía tan cerca, que lo leía siempre con el temor de que me entraran demasiado sus palabras y que no fuera capaz de diferenciar la autoría.
Otro gran poeta para mi fundamental fue el argentino Enrique Molina, un perenne viajero, poesía nacida de lo profundo. Alguien que me acompañó siempre y me hubiera gustado mucho conocer, charlar y abrazar.
Alejandra Pizarnik llegó a mí después, algo especial: la palabra vibra en su poesía bajo una tensión que produce silencio.
En Italia, sin duda la poética obsesiva de Dino Campana fue el descubrimiento más revelador, en Argentina yo no lo conocía: una vida terminada en manicomio, una explosión de poesía salvaje, incontaminada.
Entendí siempre la poesía, el arte como una forma de vida, un no aceptar a ciegas lo que se usa hacer, pensar, sentir, una toma de conciencia.
Mi tren poético partió preñado de imágenes oníricas, visiones instintivas. Con los años se hizo predominante un ambiente más despojado, con una mayor síntesis reflexiva, un ritmo más circular.

L. R. C.
4. ¿Hay artistas que han influido en tu obra pictórica?

G. S.
La línea en arte podría comenzar desde muy lejos con las lecciones de libertad de Miguel Ángel, los manieristas y Goya, después con Van Gogh, el cubismo y el grupo neofigurativo de Argentina.
En Europa el encuentro directo con esas formas mutadas bajo una presión a alta temperatura de Francis Bacon, fue lo mejor que me podía pasar, seguido por la lúcida y precisa pincelada de los cuerpos de Lucian Freud e Canogar en España, otro grande entre informalismo y figuración.
En Italia fue el descubrimiento de Afro Basaldella: sólo color y algunos trazos informales sobre tela, pero que forman una sinfonía única, poesía pura, batallas perfectas.
Pero creo que en mi pintura, sin embargo, la característica primera surge del hecho de provenir de una formación escultórica, la escultura fue mi primer amor en arte y eso se percibe claramente, es lo que le da una mayor fuerza.
Trabajo sobre el plano con mucha materia, con espátula, con especial predisposición por el volumen, por el espacio, casi como si fuera un bajo o altorrelieve.
También la técnica inventada del cartón ondulado entallado, trabajado por estratos, revela esta tendencia de mi obra.
En los últimos trabajos aparecen líneas que atraviesan toda la superficie y que pueden interpretarse como interferencia, simultaneidad o fragmentación dentro de la situación.

L. R. C.
5.¿De qué modo se da el proceso creador en vos?. ¿Hay diferencias cuando escribís un poema o cuando pintás una tela? ¿Pensás que con alguna de las dos disciplinas artísticas expresás más lo que querés transmitir o con ambas te sentís del mismo modo?

G. S.
El proceso creativo nace desde un fondo de vacío, de silencio, de libertad, de espontaneidad y comunión con una realidad mayor que son las características de un estado de meditación o de receptividad, aunque esto no sea algo consciente.
Poco importa además si en la superficie de este océano hay una lucha entre masas o colores o palabras que avanzan como ejércitos en opuestas armonías, en realidad todo nace desde ese fondo.
Es casi como si, momentáneamente, se desborda con la creación la estrechez del yo.
En ese espacio alquímico se transforma el material individual en algo más grande, que se vuelve universal y a partir de esa transmutación el material puede, finalmente, servirle a los otros. Los otros participan completándolo, modificando o agregando nuevos significados.
No, no hay ninguna diferencia entre escribir poesía o pintar, dibujar o grabar, esculpir o escribir una novela en la manera en que nacen o se anuncian.
Las diferencias y las semejanzas durante el trabajo creativo vienen dadas luego, obviamente, por las características técnicas que pertenecen a cada disciplina, también por la dimensión, los materiales, los tiempos necesarios.
A primera vista se podría afirmar que se logra trasmitir de otro modo con la palabra, que la palabra golpea con una luz más precisa y, al mismo tiempo, que está más expuesta a desviarse hacia la trampa de lo mental.
Pero esto depende de los usos y caminos personales, no de la palabra en sí o de la imagen en sí, la finalidad es igual en el poeta o en el artista: restituir significados inaccesibles, sobrepasar los propios límites, incorporar ecos distantes o aparentemente antagónicos.

L. R. C.
6. A pesar de haber nacido en Argentina el hecho de vivir hace años en Italia ¿cómo te marcó?

G. S.
Se pueden hacer conjeturas sobre los probables destinos que me hubieran tocado si habría continuado a vivir siempre en Argentina o siempre en Italia, hay muchas Gladys Sica posibles pero no hay pruebas evidentes de estas posibilidades.
De todo este ir y venir, atravesando océanos, volviendo a empezar, se puede intuir una predilección por los desafíos, por las situaciones inestables, las muertes y renacimientos como condiciones propiciatorias para el estado de vitalidad creativa.
Se pierden tantas cosas en este continuo movimiento, se vuelve más difícil la construcción en todos los ámbitos, hay un evidente esfuerzo mayor para no dispersarse.
Pero, inesperadamente, el resultado final puede enriquecerse, pues con el tiempo todo lo que a uno le pertenece retorna, es reconquistado o así ha sido hasta ahora en mi vida.
No creo que se pueda extraviar para siempre un claro destino, sólo que algunas decisiones nos acercan o nos alejan de nosotros mismos más fácilmente que otras.
Podríamos especular, en lo particular, por ejemplo que la escritura hubiera aflorado antes y más profundamente sin las complejidades del vivir en una nación que habla otra lengua o en la que uno llega solo y debe empezar de cero. O que hubiera sido otra escritura completamente diversa, como ya se insinuaba antes de la primera partida, con modismos y situaciones locales que se entremezclaban con un lenguaje poético puro.
Pero a la vez es cierto que la pintura en Italia me permitió vivir de arte, me permitió una madurez de experiencia de vida y de la conciencia artística que creo que hubiera sido más débil dentro del país.

L. R. C.
7. Después del libro “Ternura animal”publicado en Argentina ¿cómo fue la experiencia del libro “En el fuego del silencio –el viaje” publicado en Italia vencedor del Concurso “Antonia Pozzi”?

G. S.
Nunca tuve prisa por publicar, seguramente el hecho de estar absorbida por el quehacer artístico determinó un movimiento mucho más lento con la literatura.
Si bien el trabajo poético procedió en mí con ininterrumpida seriedad y es, además, anterior a la conciencia artística, quedó, con el tiempo, relegado en la esfera privada. El hecho es que, por lo menos hasta el día de hoy, los libros se publicaron a través de concursos.
Moverse con los premios es la manera más directa de hacer contactos cuando uno llega de afuera, también permite saber con certidumbre como es recibida la obra cuando uno no es absolutamente conocido por nadie.
La parte negativa es seguramente la publicación desordenada de los trabajos, siguiendo las pautas limitantes de cada concurso.
Participé en Milán, apenas terminé con las traducciones. Me avisaron que había ganado el primer premio pero que debía convertir la prosa poética en versos y los números de los poemas en títulos. Yo respondí que era imposible aceptar la imposición de esas condiciones y perdí el premio.
Al mi retorno a Argentina presenté algunos textos de los años ’70 y ’80, fui finalista en un concurso y salió a luz el primer libro tardíamente en los ’90 completado con textos de aquella época para sentirlo más cercano, dividido en parte primera y segunda, como bien vos conocés.
Durante el segundo viaje a Italia gané, en vez, el primer premio mandando otra antología. Esta fue una gran alegría, primero porque el libro fue bilingüe, una cuestión importantísima. Segundo porque el premio ganado goza de un buen prestigio en Milán, esto me abrió muchísimas puertas y tal vez, como todo en definitiva, llegó en el momento justo.
En el sentido que yo estaba en condiciones de permitirme un respiro en la actividad artística sin muchos riesgos económicos o de vacíos de continuidad.
En estos últimos años los encuentros literarios se fueron dando en manera inesperada y frenética. Creo que lo mejor de todo esto sigue siendo el encuentro con la gente.

L. R. C.
8.¿Qué nos podés decir respecto al arte que se está haciendo en Europa en estos momentos? ¿Qué tendencias predominan?

G. S.
Paralelamente a la obra visual que es presentada como un objeto expuesto que utiliza tradicionalmente tela, piedra, acrílico, resina poliéster, etc. existen todas esas formas artísticas que descienden de algún modo del arte conceptual.
Se alejan del arte para colgar en las paredes o poner sobre una base, para acercarse al teatro, la filosofía o la tecnología.
En este arte se presentan ideas o el mismo proceso creativo, o sea los bocetos preparativos, las fotos de las etapas de elaboración, los proyectos preliminares como la obra misma.
Son necesidades saludables de reflexión que muestran desnudamente lo que hay detrás de la obra, digamos la cocina del artista y que sirven para completar la liberación de la imagen del artista del artesano. Pero esto no basta por sí solo, todo depende de la veracidad y capacidad de cada artista, como siempre, no del estilo o método usado.
Hay muchos trabajos que se mueven en los recorridos del body art, land art, performance o instalación, siguiendo las huellas de Joseph Beuys, Richard Long o el mismo Duchamp.
La predominancia del elemento explicativo de justas teorías sociales, artísticas, ecológicas o fascinantes referencias a Jacques Derrida, Jean Baudrillart interesantísimas de leer, producen en contraposición, muchos eventos cuyos resultados son a menudo bastante mediocres o aburridos de presenciar, donde el único que se divierte es el autor.
Hay también resultados sorprendentes de grupos o artistas que unen mucha tecnología a la sensibilidad artística, esta contaminación de lenguajes con la introducción del uso de la informática y el video, en especial, avanza a pasos agigantados.
La última Bienal por ejemplo estaba llena de audiovisuales, pero muchas salas insistían exageradamente en estos formatos artísticos.
Creo que el artista puede moverse y pensarse, sin renunciar a proponer una vivencia profunda por seguir parámetros preestablecidos que caen en una trivial ironía o en la repetición, disfrazada de innovación del sujeto o de crítica al sistema de vida.

L. R. C.
9. ¿Sobre qué escriben los poetas europeos, cuáles temáticas son más recurrentes?

G. S.
La convivencia de pluralidades y la contaminación de lenguajes que existen también en poesía es un fenómeno simultáneo casi en todos los continentes.
La poética de autores como Paul Celan podría decirse que es una referencia general, para mí fue un descubrimiento impactante.
Hay todo un movimiento que tiende a la reflexión sobre el lenguaje, sobre el acto poético, sobre la relación de la poesía y el pensamiento, la palabra y las cosas.
Creo que todo este preguntarse sobre sí misma alejándose del mundo y del yo, dejó libre a la poesía de las responsabilidades explicativas o de comunicación entre las personas.
En Italia, después de la poesía de los herméticos, tuvo mucho peso todo lo que desciende de la poesía experimental -término que había nacido precedentemente con Pasolini en la revista “Officina”- con I nuovissimi y el grupo del ’63.
Este grupo formado por Sanguinetti, Porta, Balestrino entre otros, comprendía diversas disciplinas como arte, estética, música. Umberto Eco era uno de los críticos que formaba parte, en arte este grupo estaba en relación con el movimiento abstracto, informal y conceptual.
En los años ’70 a parte de la experimentación con la poesía sonora y visual, empezó el vuelco hacia la realidad política y cotidiana; la poesía inició a unirse siempre más con términos del lenguaje coloquial, de diferentes lenguas y dialectos, de palabras técnicas y científicas.
El riesgo es siempre el mismo, es que esa zona liberada quede nuevamente sofocada por una creación sólo intelectual, vida y emociones mentales alejadas de esa totalidad que, en teoría, debería ocuparse de recuperar y de habitar.
En este siglo, no sé si a cusa del uso masivo de internet o de la necesidad urgente de mostrar públicamente lo personal, hay junto a las multiplicaciones de las formas poéticas difíciles de definir también un exceso de producción difícil de digerir. Pero toda esta madeja enredada denota un inusitado interés por lo poético, aunque se presente en manera caótica, con desigual calidad y sin contar con el reconocimiento ni de autoridades ni de los medios de comunicación como la televisión u otros.

L. R. C.
10. ¿Cómo nació la idea de tu reciente novela? ¿Estás trabajando en algún nuevo proyecto actualmente?

G. S.
La idea de escribir un texto narrativo es bastante reciente en mí; me había rozado fugazmente dos veces antes, durante la convalecencia de una enfermedad, digamos que la tercera oportunidad fue la vencida.
El proceso creativo fue rápido y mágico, parecía estar todo listo para nacer, algo maduro y conservado dentro desde hacía tiempo sin saberlo.
El libro “Retrato de un viaje”, en realidad es una novela breve y con mucho de prosa poética. No quise desarrollar otras temáticas que aparecían tentadoras como los contextos político-sociales de la época o complejidades históricas-psicológicas de personajes secundarios.
Me mantuve dentro del tema principal que es, detrás del viaje del protagonista, la responsabilidad que cada uno de nosotros tiene en la creación del propio destino, la noche del alma que todos atravesamos en un momento y la libertad de elección en la intimidad de nuestra conciencia.
Es una visión un poco desapegada que permite ver ciertas motivaciones sutiles de las cosas y los movimientos sincrónicos del destino que, muchas veces, la tendencia a echar las culpas de lo que nos pasa a los otros o la superficialidad y el miedo nos impiden de percibir.
Veremos qué sucederá, por ahora continúa inédito.
Actualmente el pensamiento de incorporar cierta tecnología a mi arte es siempre más fuerte. No es que acepte que el arte como se lo entiende en manera tradicional haya muerto o no mi satisfaga, sino un querer sumar otros instrumentos con los que paso muchísimo tiempo.
Pero por el momento sería prematuro hablar ya que no hay nada concreto, sólo la construcción y actualización de mi página web. La pintura, las fotos y los textos se pueden complementar bien con las proyecciones de video. Lo importante es tener cosas para decir, el cómo a veces se manifiesta durante la marcha, importa sobre todo que sea intenso. Se puede descubrir que somos capaces de llegar más lejos de lo que creíamos.
Lo que cuenta para mí en un tiempo de resurgimientos fundamentalistas y de prioridades confusas es conservar una abierta confianza y, al mismo tiempo, una atenta lucidez.

*Raúl Luis Calvo (1955) Poeta, psicólogo social y director de la revista argentina “Generación abierta”.



Gladys Sica, Muestra y Lectura de poesía, Villa Casati Stampa di Soncino, 2007.

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