artista visual y poeta italo argentino contemporáneo
Gladys Sica
vanguardia artistica - poética - surrealismo

Ausencia y ternura en Gladys Sica

por Sergio Spadaro

 

Gladys Sica , "En el fuego del silencio – el viaje", Ed.Archivi del ‘900, Milán 2005.

Vencedor del Premio Nacional de poesía Antonia Pozzi del 2005 ha sido el volumen de poesías En el fuego del silencio –el viaje de Gladys Sica (Ed. Archivi del ‘900, Milano), una italo-argentina que es también una artista visual (pintora, grabadora y escultora).
Los versos se presentan por esta razón en doble versión lingüística (la traducción del español es de la misma autora). En el penetrante prólogo, el crítico Franco De Faveri pone el acento sobre “Lo inefable de los místicos”, sobre un paradigma de la poesía de Sica que ve en la contraposición entre sombra y luz, en el constante juego de los oxímoros y en el escandallo del alma entre desesperación y esperanza que logra, su fulcro: y es el carácter de verticalidad que la marca, aunque la caída pero con la posibilidad de rescate siempre implícito, no conduciría por lo tanto más que al Totalmente Otro.

En efecto, la tensión emotiva que mana de estas poesías es altísima: hay un cortocircuito que oscila entre los dos polos y son las palabras-claves, “corazón” y ”alma”.
“A la sombra del olvido de Dios” las “certidumbres” son “corruptibles”, los días se tornan “anónimos” y en su “precariedad” no hay “nada que por ahora germine”. Estando el corazón “descentrado” se vuelve “extraña la tierra” y las mismas “posibilidades se empantanan en la noche”. Este sustantivo, noche, asume la característica de un fondo metafísico general: “la noche cae, despiadada, sobre el alma”.
Pero aunque vemos que “la plenitud no dura”, que “tortura” y “precipicio” están siempre presentes, que la “soledad” es “inhumana” o “rapsódica”, hay siempre la posibilidad de un rescate: justamente “hay una zona de luz en el dolor, una espera que nos aguarda, una zona de sombra en la alegría”.
De los silencios y de la angustia existencial se puede salir por la puerta de nuestra misma sensibilidad animal, de nuestra “ternura” (y Ternura animal se llamaba la primera antología poética de la autora, publicada en Buenos Aires en el 1997).
En las poesías dicho recorrido físico elemental pero a la vez fundamental, porque iguala a todo ser a través de una fuerza pánica y niveladora, puede encontrarse en “el primitivo olor” que se rastrea: “busco el olor conocido y amado”, “no mejorar mis senos o mi vientre / con tus incrédulas manos extranjeras”. Nos liga una linfa sanguínea de “animal en menstruación”.

En esta temperie del alma, en este clima emocional metafísico, se puede vislumbrar una explicación de la ausencia de Gladys Sica dentro de su propio destino de nacimiento en Argentina. Ya que es el nacimiento en Buenos Aires (mas no son la mayoría de los argentinos de origen europeo?) que ha creado una fractura insanable: si la poeta se encuentra en su suelo natal, se desvive por la Italia ancestral; pero cuando se encuentra en Milán, su nacimiento porteño se transforma en nostalgia y dolorosa tensión. Come dice en un verso, es el dolor en sí mismo que “es fuerza latinoamericana”. Véanse los términos, en los textos de Sica, que aluden al “viaje” (empezando por el segmento del título), a las “partidas”, a las “estaciones”, a los “mares inaccesibles”: la nostalgia del retorno es la que en griego antiguo se llamaba pothos. Dice Platón: “Pothos es el deseo de eso que está en otro lugar, ausente; por esto pothos se usa cuando lo que se desea está perdido, a lo lejos”.

En el texto El tiempo se hallan referencias a escritores o grandes personalidades que constituyen para la poeta ejemplos de vidas (Camille Claudel, Dino Campana, Che Guevara, Virginia Woolf, Alejandra Pizarnik). Notamos que justo con esta poeta argentina los versos de Sica encuentran la mayor afinidad. No solamente por los orígenes (rusa de origen judía Pizarnik y calabro-italiana Sica) mas sobre todo existencial y poética. Si bien Sica no sufre de“heridas” en el cuerpo, siendo más aún una bella mujer, sin embargo – come dice Cristina Piña –“su poética aparece gobernada por una ley que conoce el combate de la palabra con sí misma y con el propio silencio, en una búsqueda análoga, si no idéntica, a la experiencia de ardor y rigor que guía a los místicos apremiados por el problema de una comunión imposible con el Otro”. A esto se agrega una idéntica pasión por la pintura, que en Pizarnik se veía en “su inclinación hacia el silencio aunar en espíritu la poesía y la pintura”. Come dice un famoso poema de Julio Cortázar (Alejandra), ambas poetas son pasajeras obstinadas de la ausencia.

Junio 2005

 

Gladys Sica, Exposición Individual con lectura de poesía, "Las invisibles fuerzas", Cascina Grande, Rozzano, 2004.

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