vanguardia artistica - poética - surrealismo
Gladys Sica
artista visual y poeta italo argentino contemporáneo

Gladys Sica: Una luminosa inquietud de poesía

por Giorgio Seveso
(Crítico de arte y periodista italiano)

 

 

De dónde viene la ácida aspereza de los rojos, de los amarillos, de los oscuros de estas pinturas de Gladys? ¿Por qué se inquietan los violetas, los verdes, los azules de sus sombras y de sus luces?
Y, además ¿qué resplandores, qué calcificaciones, qué fantasmas se proyectan sobre la pantalla de las telas, sobre las descarnaduras y los desgarramientos de sus cartones corrugados, sobre las grandes extensiones de sus superficies, hoy a menudo escandidas por barras, líneas, divisiones casi geométricas, como suspendidas entre un sentido de vitraux emplomado y un ritmo de mosaico?

No son éstas preguntas a las que sea fácil dar enseguida una respuesta.
En su bagaje de artista – argentina pero también italiana – se reúnen en efecto referencias plurales, diversas evocaciones, memorias diferenciadas en el fervor de una libertad extrema de materias y de ideas sea plásticas que poéticas.
Una libertad recortada con ímpetu y pasión sobre las características agitadas, ansiosas y sensibles de un lirismo encendido y, a veces, hasta violento, siempre sugestivamente emocionado y emocionante. Un lirismo que se espeja constantemente, por otra parte, en sus poesías, y que por lo tanto responde, como un eco continuo, a una relación de entrelazamiento, de intercambio, de recíproca inseminación entre la dimensión de la forma y la dimensión de la palabra.
Como una fragorosa y ensanchable metáfora visiva, entonces, estos paisajes suyos y estos cuerpos femeninos y masculinos que a menudo imitan los gestos del amor y del abandono, allí donde Eros encuentra las sombras de la inquietud, son el fruto de un inédito rompecabezas estilístico hecho de expresionismos de variados orígenes, heredados y filtrados de una mixtura que tiene sus raíces en un territorio cultural distribuido entre Europa y Latinoamérica. Pero también son frutos de un revolver psicológico y existencial capaz de intensas consistencias táctiles.
Sin embargo es en la huella de la elaboración metafórica que estas tupidas imágenes de Gladys encuentra su verdadero sello y, en fondo, también su autonomía. Hay en efecto una redundancia de acumulación, una eléctrica estratificación de humores en las escansiones de sus colores y de sus materiales, que la búsqueda de recursos estilísticos de afinidad aparece inútil y, de todas maneras, arbitraria.

Más evidente en vez, y más útil, parece el subrayar la exactitud del acento al cual ha ya llegado en el interior de su repertorio expresivo. Una exactitud, una focalización, una concentración che se adensan y se despliegan sobre contenidos que no pueden llamarse de otro modo que visionarios, entendiendo con eso una férvida elaboración interior de inspiraciones y memorias, intuiciones y jirones de emociones, superposiciones y afloramientos de concreciones sensibles, de fragmentos de recuerdos, deseos, ideas surgentes.
Quiero decir que en sus obras la distancia entre el resultado conclusivo (o sea el momento en que la imagen está terminada) y la intuición o el sentimiento inspirativo del inicio, es una distancia que marca el espacio del visionario poético: un espacio lírico y de ensoñación, impalpable y no obstante bien activo, extraordinariamente rico de emotividad concreta.
La insistente acumulación de su elocuencia formal se repercute en la arbitrariedad y también en la exactitud de estos materiales expresivos, pero sobre todo se tensa, alcanza el
espasmo hacia una especie de fiebre creativa que se muestra siempre en directo, en fondo, con un discurso sobre las cosas que nos circundan, con nuestra realidad existencial, hecha de hombres y de mujeres frente a los destinos y las contradicciones del presente, con el amor y la añoranza, con el deseo, la nostalgia, la alarma y la esperanza.
Gladys Sica en conclusión es una férvida constructora de íntimas visiones del profundo, de magias primarias, de sueños del mundo que se enredan y desenredan alrededor de reelaboraciones teñidas por un encantamiento en la memoria y, junto, simultáneamente, en la conciencia del presente.
Encuentro en sus obras, sea en las más nuevas que en las de algún tiempo atrás, de verdad un fermento de imágenes en muchos aspectos sorprendente, intrigante: un fermento capaz de traducirse, siempre, en un lenguaje donde las concreciones cromáticas de la materia crean no tanto la ilusión como el paralelo de una sensación visiva, y cuyos signos se transforman en metáfora constante y filtro poético de un veraz y propio clima del alma, de un spleen conmovedor y desnudo.

La suya es entonces una mirada que se dirige a la naturaleza y a los cuerpos pero, también, a los sedimentos que la sensibilidad de las cosas deposita sobre los nervios más sensibles, y que por lo tanto termina por apuntalarse, al final, en la intensidad de las circunstancias líricas de la vida, ya que si sus sujetos son Eros, memoria y sentimientos, el verdadero tema en realidad son los valores poéticos que las imágenes ponen en fibrilación emotiva. En el fondo es este neofigurativismo o nueva figuración, con sus claves interiores, a constituir el núcleo de su particular y sugestivo acercamiento a la figuración y, también, la causa de su seducción, de su fascinación áspera y dulce a la vez.

 

 

Exposición Individual con lectura di poesía, "Cascina Grande", Asesoría de Cultura de la Ciudad de Rozzano, 2005.

Copyright by © Gladys Sica
Prohibida la reproducción total o parcial, la republicación y/o difusión en cualquier forma del testo y/o imágenes sin la autorización o citación del autor.